miércoles, marzo 14, 2007


Se busca Cicerón...

"¿Hasta cuándo ya, Rodríguez, seguirás abusando de nuestra paciencia? ¿Por cuánto tiempo aún estará burlándose de nosotros esa locura tuya? ¿Hasta qué límite llegará, en su jactancia, tu desenfrenada audacia? ¿Es que no te han impresionado nada, ni la guardia nocturna del Palatino ni las patrullas vigilantes de la ciudad ni el temor del pueblo ni la afluencia de todos los buenos ciudadanos ni este bien defendido lugar ―donde se reúne el senado― ni las miradas expresivas de los presentes? ¿No te das cuenta de que tus maquinaciones están descubiertas? ¿No adviertes que tu conjura, controlada ya por el conocimiento de todos estos, no tiene salida? ¿Quién de nosotros te crees tú que ignora qué hiciste anoche y qué anteanoche, dónde estuviste, a quiénes reuniste y qué determinación tomaste?"

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"Si un hombre eximio, Publio Escipión ―pontífice máximo― aun en calidad de particular, privó de la vida a Tiberio Graco, que perturbaba ligeramente la estabilidad de la república, nosotros, los cónsules, ¿habremos de aguantar a Rodríguez, que se muere por arrasar a sangre y fuego el orbe de la tierra? Y eso que paso por alto hechos demasiado alejados de nosotros, como el de Cayo Servilio, quien mató con su propia mano a Espurio Melio, porque tenía afición a las altemativas políticas. Existió, sí, existió, en otros tiempos, un valor tal en esta ciudad, que los hombres enérgicos castigaban con penas más duras al ciudadano pernicioso que al enemigo más encarnizado. Tenemos contra ti, Rodríguez, una resolución del senado, enérgica y severa. No es la responsabilidad de Estado ni la autoridad de este organismo lo que está fallando: nosotros, nosotros, los cónsules ―lo confieso sinceramente― somos quienes fallamos."

Joan Valls

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martes, marzo 13, 2007

Diario de un engañado
President-Lehendakari excursionista

A los dos últimos presidentes de España, tras cuatro años de gobierno, la Moncloa se les quedó pequeña o los asuntos caseros les aburrían. Y ambos hicieron algunas incursiones exteriores. Algunos viajes protocolarios.

Pero el president-lehendakari, al poco tiempo de ser investido, creyó que otros importantes asuntos mundiales requerían su esfuerzo. Y se dijo que había llegado la hora del ecumenismo. Era el Mesías que tenía la noble misión de extender la buena nueva. Y comenzó a pergeñar una serie de iniciativas que nos hacía pensar a más de uno que, mira, la casa sin barrer y quiere hacer zafarrancho de limpieza por otros pagos.

Y así, junto con el turco, adalid de los derechos humanos en su país, el Luther King de la media luna, creó lo que él llamó pomposamente la Alianza de Civilizaciones. Mi madre, mujer sabia, votante socialista de toda la vida, la calificó de Alianza de sibilizaciones. Civilizaciones, mamá, le rectifiqué. No, hijo sibi, de sibilino. ¿Lo coges, president? Sois dos los socios, el turco y tú. President. Olvidas un pequeño detalle, Josep Lluis, la memoria histórica: armenios y kurdos. Nada, nada, yo con mi turco voy a poner el mundo patas arriba. Bueno, para empezar no está mal, te dijo Caldera, menos da una piedra. Te creíste el flautista de Hamelin y que te iba a seguir media humanidad.

Se lo llevaste a tu compadre Koffi y dijo que era una idea fantástica. Y en esa estamos president. El club ha crecido. El turco de marras, tu compadre Koffi y tú al frente de la partida. Y, en ese impasse, los barbudos talibanes te liquidan una soldado. Más que una Alianza de Civilizaciones, parece la junta de una comunidad de vecinos.

Más tarde, cuando el conflicto de Oriente medio estaba más enconado con la irrupción en la escena política de Hamás, vas y presentas un plan de paz zapateril. Han fracasado en el intento las grandes potencias. Es un conflicto totalmente envenenado. Pero tus delirios de grandeza te llevaron a otro resbalón. La indignación del gobierno de Israel aún resuena. Los palestinos, ni caso. Andaban en esos días dándose candela unos a otros y tu plan de paz guardado en el baúl de los recuerdos.

Impasible, intentas mediar en el conflicto del Líbano. Tienes tu librillo como cada maestrillo. Observas, analizas y redactas la receta, la anuncias a bombo y platillo e invariablemente te mandan, con perdón, a tomar por culo. Claro que al saber le llaman suerte y que la ignorancia es muy atrevida.

Cuando caen chuzos de punta, te cubres con el paraguas de la ONU cuando te interesa. La ONU era válida para la primera guerra del Golfo. Válida para Serbia. También ahora es válida parara Afganistán.

Otro detalle, querido. Tú, preocupado no sólo por la paz de este país sino que como te debes creer apóstol de la era acuario, originario tal vez de Raticulín, quieres conseguir la paz y la armonía mundial. Bueno, el turco, tu compadre Koffi y tú. Vas y te traes al títere de Guinea. A un delincuente que tiene sometido a su desgraciado pueblo a las más espantosas condiciones de vida lo recibes con todos los honores. Ese petróleo no está manchado de sangre ni el sátrapa africano es como Sadam. Manda huevos, lehendakari. Lo vi en televisión arrojando dinero a una serie de ciudadanos de su país en Madrid y daba vergüenza ajena. Ni en tu Congreso de Diputados lo quisieron recibir.

Eres tenaz, eso no te lo quita nadie. Te vienen los alemanes con el órdago de EON y tú tranquilo, como si estuvieses jugando al Monopoly. En lugar de comprar la Castellana o la calle Leganitos y poner un hotel, metes a Gas Natural. Que la UE te da cuatro azotes y te pone firme, no te desanimas. Llamas a las puertas de Italia y lías otro desaguisado.
Eres el clásico aprendiz de brujo que agitando una serie de condimentos te crees capaz de las mayores empresas. Un día le pregunté a mi madre qué le parecía tu gestión.

Mucho barco para tan poco marinero, me respondió. Hijo mío, cuando veo a uno que no es consciente de sus limitaciones, me acuerdo de don Antonio Molina y mientras va desgranando su sarta de tonterías me pongo a cantar:

Cocinero, cocinero
Enciende bien la candela
Y prepara con esmero
Un arroz con habichuela.

La parábola de las legumbres, que dice mi madre. Deja las delicatessen y apaña un guiso casero que nos alegre el cuerpo. Unas albóndigas que permita la vivienda para los mileuristas. Un estofado que haga más empleo fijo y suficientemente remunerado. Una paellita para la seguridad. Y ¿por qué no? unas migas para que se reduzcan las listas de espera en la sanidad. Y ya puestos a trajinar entre perolas, igual te sale una fideuá que pone en su sitio al nacionalismo excluyente. Eso también es socialismo, Lehendakari. Y mira que no te pido un arroz con leche porque igual te olvidas de la canela. Que eres muy olvidadizo.

Ahora te has bajado al moro. Hay personas que se bajan al moro a por costo. Tu costo lo ignoramos, pero, dados los antecedentes, es para echarse a temblar. El moro regatea la mar de bien y tú ya no tienes ni la suerte del principiante. Has creado una cierta frustración en el moro porque has aceptado el trato a la primera. Hablas del pescado y la inmigración. Una pasta gansa, vamos. En Ceuta y Melilla están acojonados. Por no hablarte de los saharauis, que mejor que vayan recogiendo las jaimas y tiren para Al Aiun, que ya verán qué buena autonomía les redactas, que en eso eres experto. Tienen su buen tripartit antes de la próxima fiesta del cordero. ¿Y que dice tu Llamazares del alma? Preocupado. Como el plan salga, se acabó la recolecta de niños saharuis en verano a los que se les empacha de bollycaos y helados de fresa, chocolate y vainilla y Contesas los domingos y fiestas de guardar. La mayoría recogidos por matrimonios cuyos hijos se han marchado de casa y se dicen, mira, estamos muertos de asco y quizá el morito enciende un poquito la llama de nuestra pasión marchita. Eso y el que da a la izquierda un cierto marchamo solidario. Las cosas claritas, Llamazares. Que uno cuando se desilusiona, no soporta el maniqueísmo. El turco, el amigo Koffi y tú. Y a partir de ahora, el Rey de Marruecos, que se apunta a un bombardeo. Te veo con chilaba y saraueles y a la Sonsoles con su buen kaftan de pedrería. Y su baño capilar de genna. El turco, Koffi, Mohamé y tú.

El arroz con habichuelas que dice mi madre, president. Al menos, lehendakari, arrímate al fogón y guisa un plato con los ingredientes que el pueblo español te está demandando. Y, si coges un avión, vete a darte un garbeo por España. Y si te silban como en Galicia, no huyas. Si te silban en Barajas, no huyas. Los silbidos, los abucheos y las broncas entran en el sueldo. No hagas como el insensato de Caldera, al que nombrarle Salamanca es como mentarle la bicha.

Tantos sapos no hay socialista que se los trague. Nada, oye, un arroz con habichuelas a ver si te metemos en cintura. Y, si tienes ocasión, invita al turco, al Koffi y al Mohamé al ágape, pero, recuerda, sin jalufo, que tienes un lapsus como lo del trágico accidente y nos montan una yihad como una casa. Y hasta te dicen cruzado y todo.

Socialista

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domingo, marzo 11, 2007

De un Peón Negro

El discurso de Rajoy ha estado institucionalmente bien. Ha hecho el trabajo electoral de un presidenciable dentro de los parámetros timoratos de Génova 13. Ha demostrado una cosa que me ha gustado: no se le ha subido a la cabeza lo multitudinario del encuentro y se ha sometido a su guión, es decir, no se ha dejado llevar por la tentación populista -con esa megafonía y esa cantidad de gente, la tentación demagógica es difícil de resistir pero él ha resistido, probablemente María San Gil se hubiera desparramado y lo hubiera entendido pues su sufrimiento sólo lo soportan los héroes- y ha presentado de paso, ante todos, una solidez de estadista. Da la sensación de que él sabe que vamos a tener que volver a salir a la calle y que no quiere quemar demasiados cartuchos, que la alianza entre ZP y los terroristas nos deparará más sinsabores. Parece haber entendido el nuevo tipo de liderazgo que la nueva sociedad española demanda: El líder es el primer servidor ejemplar de los valores de los individuos, no del rebaño.

En el fondo, esta manifestación, por eso muchos medios de incomunicación no la han tenido en cuenta, supone un punto de inflexión en algo que hasta ahora no han querido siquiera considerar. Los teóricos de la nueva economía llevan algunos años detectando que los esfuerzos en propaganda y publicidad cada vez tienen menos sentido puesto que el núcleo de toda operación de intercambio ha pasado del productor al cliente. Lo de hoy es una constatación de que el cliente es quien debe ser servido, no quien debe caer seducido a los encantos de un líder bananero. Lo de hoy da para muchas tesis doctorales.

Y es que España –no sé como lo ha ido consiguiendo- siempre logra estar a la última. Lloverán chuzos de punta pero esta batalla ha sido memorable y la hemos ganado con una limpieza indiscutible. Más allá del sentido político inevitable del envite, lo de hoy en Madrid ha demostrado que los españoles somos la vanguardia respecto a los nuevos retos que afronta la civilización occidental en todos los órdenes. Y este es un aspecto que los intelectuales españoles, por timidez, no suelen considerar y suelen dejarse llevar por las papanatadas de El País acerca de la inferioridad de lo español frente a la clamorosa vacuidad del supuesto saber francés.

Tratemos de resumir: durante tres años un indocumentado, que asciende a la calidad de Presidente de Gobierno de España, tras un brutal atentado, se empeña en aprovecharse de otros indocumentados nacionalistas que quieren destruir España y la Constitución del 78 para arrinconar toda posible alternativa mecánica de poder. Durante tres años va urdiendo una de-construcción legal de aquello que da sentido a la Ley: se arrebuja en mayorías aritméticas para hacer lo que desean quienes no desean ni a España ni a la democracia ni a la libertad. El tipo se endiosa él solito cada mañana ante su espejo sin darse cuenta de que empieza a ser la madrastra del cuento famoso. Pero en esos tres años, cenicienta no se resigna, las víctimas sacan del dolor fortaleza y además Internet ayuda a estrechar lazos de solidaridad con ellas a la vez que va convirtiendo el espejo matutino del presidente en clamoroso esperpento de dictadorzuelo. En este proceso, el PP no ha hecho nada y por eso haría bien en interpretar adecuadamente la manifestación de hoy. Corolario: desde hoy, hay una instancia civil española, hecha de individuos, hecha de exigencia, hecha de dolor, hecha de convicciones, hecha de derechas y de izquierdas. Advertencia para todos los políticos: no intentéis engañarnos otra vez. Ha llegado la era del individuo.

Puede parecer exagerado lo que digo pero la verdad es que el PP está muy desorientado, está admitiendo en sus filas a gente que nada tiene que ver con la lucha por la libertad, la dignidad, la justicia, la democracia. Está admitiendo a gente que simplemente es capaz de hablar mal del PSOE –a veces sin argumentos-. Está admitiendo a gente sin escrúpulos que a la vez hace negocios con el PSOE. Hay una parte del PP que ya no puede sobrevivir tras la manifestación de hoy. Insisto, el PP tiene un problema y ese problema es que hay un cliente muy exigente: Ese cliente se apellida español.

Y se ha podido dejar claro que las Personas del siglo XXI no somos analfabetas ni consentimos tropelías ni desmanes vengan de donde vengan, que sabemos organizarnos mucho mejor incluso que los partidos políticos, que ya no nos valen los viejos patrones mentales de sindicalistas reptantes... que los políticos se den cuenta ya de una vez que la Última Revolución, la de Internet, está aquí, que ya ha llegado

“...y hoy hemos demostrado, que los Españoles hemos ganado la calle, ese sitio que siempre nos resultaba... ¿extraño?”.

Efectivamente esa es la lección. Si la calle nos resultaba extraña era porque el pudor no nos permitía equipararnos a quienes exhibían actitudes perversas. Pero, cuando la calle se muestra como espacio de civilización y no de temor, los perversos podrán seguir haciendo el ridículo puesto que defenderemos su derecho a hacerlo.

catlo el día 11 de Marzo de 2007

sábado, marzo 10, 2007

SEMILLAS DE SONRISAS
Marion eta

Lo que ha sucedido con Rodríguez es un calco de esos escenarios que se plantean en una divertida charla entre amigos sobre una imposible victoria de Izquierda Unida. Los comunistas españoles, así como los ecologistas sandías, son, posiblemente, los políticos con una posición más cómoda en el mundo mundial. Sabedores de que jamás van a gobernar, pueden permitirse un discurso infantil, que disfrazan y justifican con el derecho a la utopía, al tiempo que prestan su apoyo al extinto socialismo español por un plato de lentejas. A veces, cuando alguno de sus líderes desea alitas de pollo, se pasa al partido socialista.

Rodríguez nunca pensó, ni en sus más delirantes sueños, que llegaría a gobernar España, o, al menos, a aparentarlo. Como muy bien explicaba hace unos días en Debate21 el articulista Socialista, fue el elegido por el tinellismo para hacer de marioneta.

Nuestra marioneta se enfrenta hoy a una manifestación multitudinaria. Ayer hubo sesenta y cinco en toda España. Enrocado en su palacete de aduladores y cobardes, perdió hace tiempo todo contacto con la realidad. Mantiene la nave a flote gracias a los latigazos que propina Pepino desde el aparato del partido, para que el que se mueva no salga en la foto, porque no tendrían a dónde ir; pobres políticos profesionales sin oficio ni beneficio, apesebrados hasta el bochorno.

¿Cuánto tardará en caer la marioneta? A sus amos empieza a incomodarles. No sólo por el desgaste que provoca, sino también por su incompetencia para ejecutar las tareas que se le han asignado. En el Imperio Mediático andan preocupados. La marioneta quiere cortar los hilos y cobrar vida. Ya le han dado un par de avisos en forma de editorial, pero nuestro envejecido muñeco es incapaz de entenderlo.

Aislado en una Europa que lo desprecia, con un Sarkozy a las puertas del Elíseo, la marioneta va mutando. El calor de los acontecimientos y el chantaje acelerado derrite la cera y, así, la marioneta se torna marion eta a la vista de todos. El reyezuelo hace tiempo que camina desnudo.

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viernes, marzo 09, 2007

ROMANCE DEL JURAMENTO QUE TOMÓ EL CID AL REY DON ALONSO

En santa Águeda de Burgos, do juran los hijosdalgo,
le toman jura a Alfonso por la muerte de su hermano;
tomábasela el buen Cid, ese buen Cid castellano,
sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo
y con unos evangelios y un crucifijo en la mano.
Las palabras son tan fuertes que al buen rey ponen espanto;
—Villanos te maten, Alonso, villanos, que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo, que no sean castellanos;
mátente con aguijadas, no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas, que no zapatos con lazo;
capas traigan aguaderas, no de contray ni frisado;
con camisones de estopa, no de holanda ni labrados;
caballeros vengan en burras, que no en mulas ni en caballos;
frenos traigan de cordel, que no cueros fogueados.
Mátente por las aradas, que no en villas ni en poblado,
sáquente el corazón por el siniestro costado;
si no dijeres la verdad de lo que te fuere preguntando,
si fuiste, o consentiste en la muerte de tu hermano.
Las juras eran tan fuertes que el rey no las ha otorgado.
Allí habló un caballero que del rey es más privado:
—Haced la jura, buen rey, no tengáis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor, ni papa descomulgado.
Jurado había el rey que en tal nunca se ha hallado;
pero allí hablara el rey malamente y enojado:
—Muy mal me conjuras, Cid, Cid, muy mal me has conjurado,
mas hoy me tomas la jura, mañana me besarás la mano.
—Por besar mano de rey no me tengo por honrado,
porque la besó mi padre me tengo por afrentado.
—Vete de mis tierras, Cid, mal caballero probado,
y no vengas más a ellas dende este día en un año.
—Pláceme, dijo el buen Cid, pláceme, dijo, de grado,
por ser la primera cosa que mandas en tu reinado.
Tú me destierras por uno, yo me destierro por cuatro.
Ya se parte el buen Cid, sin al rey besar la mano,
con trescientos caballeros, todos eran hijosdalgo;
todos son hombres mancebos, ninguno no había cano;
todos llevan lanza en puño y el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas con borlas de colorado.
Mas no le faltó al buen Cid adonde asentar su campo.

Anónimo

lunes, marzo 05, 2007

Diario de un engañado
Carta de un socialista al president-lehendakari

Josep Lluis, no llegaste a president-lehendakari tras el atentado del 11-M. Lo sabes bien. Tú y tu palanganero Pepino, el de las gafitas sórdida. Tras aquel crimen podría haber sido otro el candidato socialista. Tu advenimiento se había fraguado antes. Fue en aquel Congreso en el que se te eligió como primer secretario tras la felonía de la representación catalana que se aprovechó de la pugna entre los seguidores de Bono y los guerristas. Los socialistas catalanes simplemente señalaron al militante más gris del banquillo. El reserva eterno. El más débil. Y, efectivamente, cantaron un bingo. Eras la presa perfecta que explica las posteriores convulsiones que ha sufrido de tu mano la vida política española.


Eres sin duda el peor president-lehendakari de gobierno que ha tenido la joven democracia española. Hacer balance de estos tres años no es tarea fácil ni siquiera para un militante del partido socialista. Intentaré resumir lo que ha sido tu gestión. La de un pobre hombre que ha pillado el mejor pesebre y que hasta incluso tiene la desfachatez de pensar que es merecido. Tu fantasiosa baraka que sólo existe en tu calenturienta imaginación y en la de los chupópteros que te rodean.

Una política exterior nefasta en la que has demostrado tu única habilidad, enemistarnos con los países que forman nuestro entorno geopolítico más cercano y enamorarte de elementos populistas que viven rodeados de delirios de grandeza. ¡Qué bien lucías el pañuelo palestino, Josep-Lluis! Qué airoso se te veía rodeado de tus jóvenes. Parecías una franquicia de Al fatah.

Has despertado una serie de demonios entre los españoles. Todos recordamos tus palabras en el Palau Sant Jordi de Barcelona. “Aceptaré todo lo que salga del Parlament de Cataluña”. Aquel día, muchos socialistas nos tiramos de los pelos. Pudo haber sido un lapsus de los tuyos, porque entonces tú no pensabas ni por asomo que ibas a ser president-lehendakari. Pero no, poco tiempo después lanzaste la misma proclama dirigida a los vascos. Y ya eras presidente ¿Por qué te desazona tanto la idea de España? En tu afán por aislar al principal partido de la oposición, les lames el culo a tus socios nacionalistas. Ya ves, Josep Lluis, en qué belén estamos metidos por un puñado de votos. Tu estatut, a estas horas, parece el circo de los Tonetis. Igual hasta regresa a Cataluña para que le den otro cepillado, como dice Alfonso. Si eso llega a ocurrir, te mueven la silla, querido. No te salva ni tu gastado talante.

Un anticlericalismo arcaico que nos conduce a escuchar al Papa que recomienda a Prodi no hacer zapateradas. Y eso que el italiano tan sólo pretendía legalizar las parejas de hecho. Ahora que el radicalismo islamista nos aprieta las clavijas, vas tú y te metes en camisa de once varas. Prefieres una mezquita en el cinturón rojo de Barcelona que la catedral de Toledo. Con su minarete y todo.

¿Dónde ha quedado tu ley de violencia de género? La matanza alcanza índices de genocidio. ¿No sabes que el fenómeno es mucho más complejo que una declaración de buenas intenciones? Contrata psicólogos, sociólogos y déjate de paniaguados.

Una serie de leyes de cara a la galería que hubiese bastado con votarlas en media hora y sin hacer ruidos pero que vendes como la panacea del país. De buenas intenciones está el infierno lleno. España es desde hoy más decente, osaste decir. Señor president-lehendakari, España siempre ha sido decente, pero que muy decente, a pesar de quien haya ostentado el poder. Fue decente durante la dictadura franquista, en la transición y sigue siendo decente, pese a que te esfuerces para que el puterío político lo inunde todo como si fuese un tsunami de detritus.

Una ley de la memoria histórica que es jaleada por IU que, como van de barraganas de los socialistas, le ríen las gracietas al presidente. Quién te ha visto y quién te ve. La otrora Izquierda Hundida que decía Alfonso te ningunea . Los del sarpaso que ayudaron a llevar al PP al poder. Aquellos cuyos militantes se bebían El Mundo y oían la COPE como si fuesen la Biblia. Aquellos que jaleaban a Garzón quieren armarse de picos y palas y comenzar a utilizar a los muertos de hace setenta años cuando aún estamos prácticamente velando a nuestros dos ecuatorianos.

Cortinas de humo, Josep Lluis. La vivienda, los salarios basura, la inmigración, el terrorismo. Tus logros económicos. ¿Sabes que España es el país de la UE donde más han bajado los salarios? Rapidito nomás, president, que los jóvenes se te rebotan. Que el nunca mais ya no vende. Que, como ellos te dicen, a ti, no lo olvides, no van a tener una casa en su puta vida. Rapidito no más, lehendakari, que casi has tenido las fallas en Galicia este verano mientras holgazaneabas por ahí, que casi has tenido tu propio Prestige. ¿Recuerdas cómo jaleabas como un hooligan a los impolutos voluntarios que iban a hacerse las fotos en lugar de sacar el chapapote? Que ya tienes tu soldado muerto de la tropa que iba a poner mercromina. No es la ONU, son los yankis, necio. Los que antaño armaron a esos talibanes que ahora te vuelan un blindado.

Una ley de inmigración del perjuro Caldera. “Antes tendrán que pasar por encima de mi cadáver que sacar los papeles de Salamanca”. Una ley que perpetúa la condición de esclavos para miles de seres humanos. Trabajadores que ni saben al final quién los ha subcontratado, mientras los sindicatos obreros miran para otro lado por aquello de las subvenciones, que de las cuotas no vive ni un liberado. Los que dan la tasa más alta de accidentes laborales. Y que pese a su demagogia está influyendo en nuestro modesto estado del bienestar, porque, aunque esto suene políticamente incorrecto, mal que le pese, la gente sencilla tenemos los ambulatorios colapsados, tenemos escuelas-guetos, inseguridad. Y de eso saben mucho los alcaldes de nuestras ciudades, que, en su mayoría, miran también para otro lado y no dicen lo que piensan, excepto honrosas excepciones, a las que ponen de chupa de dómine y que cuentan con mi solidaridad por su valentía y sensatez.

Hasta en el deporte asomas la oreja. Te recuerdo celebrando la Champions con el Barça rodeado de esteladas. Con esa sonrisa de orgasmo conejero y cuando España gana el trofeo más importante de su historia, el campeonato de básquet del mundo, tenías otras cosas que hacer. No querías la foto con la enseña de todos los españoles o es que la camiseta roja te da alergia. Campeones del mundo, president-lehendakari. Chúpate esas canastas.

Tu indigna gestión tras el criminal atentado, perdón, el trágico accidente de Barajas. Te escondiste como el lince en peligro de extinción en las marismas, como un furtivo, y le dejaste el marrón al de la barba desaliñada, que el pobre mío tenía la picha hecha un lío ante aquel desbarajuste. Con cara, permíteme la licencia, de estreñido, más que nada por su color aceitunado. Ha sido eso, somos catastrofistas. La muerte de dos chicos jóvenes ha sido un trágico accidente. El puto proceso de paz entre dos bandos en el que uno mata y el otro pone la nuca tiene que seguir por cojones. Te han volado una terminal, president-lehendakari, te han puesto dos inocentes encima de la mesa y tienes la desvergüenza de irte a esconderte entre los pinares verdes de Doñana. Entre la jara y el romero, dejando un país helado tras tus exultantes palabras del los días anteriores. Y no para pedirle a la virgen del Rocío que te sacara las castañas del fuego, que eso es poco progre, sino para esconderte por si la vicepresidenta o el de la barba rala te daban la buena nueva que había sido un comando incontrolado de ETA o una partida de moritos inmolados. ¿Con quién dialogabas? ¿Qué te decían los servicios de información? ¿Qué te aseguraba Ternera, el de la comisión de derechos humanos de los vascos? Escándalo, es un escándalo, como canta Raphael.

Y ahora has puesto la guinda al pastel. Has soltado a la bestia. ¿Cómo podemos entender los ciudadanos que la octava potencia del mundo, con una democracia consolidada, con un prestigio ganado a pulso por este pueblo bueno y trabajador, veamos a esa basura humana con las manos manchadas de sangre se vaya de rositas a casa? Ni un año por muerto El mismo que se pregunta cómo va a pedir perdón una violada a su violador. Eso les dice a sus 25 asesinados. A punto de morir, Josep Lluis. Pero con la libido fuera de control. Caliente como el palo de un churrero que dice ese pueblo al que regateas como si fueras el Zidane de la pornopolítica. El agonizante cabalgando sobre la novia y la susodicha, practicando, según los dictámenes médicos, todo un numerito de necrofilia. Ojalá la naturaleza no deje preñada a la novia, porque será el niño que me produzca más pena del mundo. Ser hijo de Juana Chaos es nacer carne de psiquiatra. Ni Freud lo arreglaba. La bestia ni siquiera se molestó en pedir un bis a bis. Encima de cabrones, ponemos la cama. Ni el kamasutra recoge esa posición. Polvo abertzale con gotero incluido.

¿Cómo quieres que los socialistas honrados podamos explicar todo ese disparate a nuestros vecinos? Me decía el otro día mi peluquero que los únicos que te han agradecido la gran evasión ha sido Batasuna. ¿No te da nada por el cuerpo? He sido, soy y seré contrincante de los conservadores. Pero no pretendas que se traguen ese sapo. Por mucho que hayas convertido el Parlamento español en un remedo del pacto del Tinell, tienen toda la legitimidad que les dan 9 millones de votos ¿Todos ultras President-lehendakari? Si existen 9 millones de ultras, España es el tercer Reich.

Bueno, después de todo me preguntarás por qué sigo en el partido. Por una razón muy sencilla. Mi militancia se reduce a convencer a mis compañeros de que estamos en manos de un president-lehendakari que no es el de todos los españoles. Sólo el de unos poquitos. Y que el próximo año hagan como yo: no te voten. Lárgate de una vez y gánate el pan con el sudor de tu frente. Y, si puede ser, de mileurista. Si te veo hincar el codo por vez primera, igual puedo comenzar a creer en tu regeneración. Deja la Moncloa, deja Doñana y, de paso, déjanos respirar en paz a los sufridos españoles.

Ya ves, así están las cosas. Son días chungos, Josep Lluis. Hasta el nieto del abuelo Víctor, el que fue picador allí en las minas, el consorte de la que cantaba la muralla, ¿recuerdas, ¿ Pum-pum, quién es? Pues mira por donde, resulta que de joven había sido aeda de Franco. Los pecadillos de la juventud. Un mal sarampión que redimió cantándole a la Pasionaria. El camaleón siempre tiene chance en este país.

Brindo con una copa de vino de la Ribera del Duero por ese día en que seas historia. Chivatéaselo a tu ministra. Una copita de Ribera del Duero. Con dos cojones.

No pierdas el tiempo investigando mi currículum. Limpio como una patena. Te lo podía adjuntar pero no vale la pena. El tuyo, no lo sé. Pero te digo lo de siempre, me importa un huevo donde estabas antaño sino donde estás ahora, cielo. ¡Qué pena más grande me das, president!

Ningún saludo socialista para ti, ex compañero.

http://www.debate21.com/articulos.php?id=2603&

martes, febrero 27, 2007

¿Ciencia o conspiranoia?

Marco Antonio era un aborto, Cleopatra un loro. No se parecían nada ni a Richard Burton ni a Liz Taylor; sus rostros no evocaban el cielo. Ahora resulta engañosa la narración de Plutarco, uno de los historiadores más solventes, cuando escribe que «la popa de la nave era de oro, los remos de plata y la reina de Alejandría, semejante a Venus». Como cronista errabundo en tantos acontecimientos, ya sospechaba yo que la Historia, incluso la que hemos narrado, era una fantasmagoría, una rama de la literatura fantástica. Que Antonio, el mujeriego, y Cleopatra, la puta del imperio romano, eran callos y cazo, lo prueba una moneda de plata que se exhibe ahora en la universidad inglesa de Newcastle; según esa calderilla, Cleopatra soportaba un mentón horripilante y una nariz puntiaguda, y Marco Antonio, unos ojos saltones y un cuello de toro.

¿Qué podían hacer los historiadores romanos sino describir a Cleopatra como a una diosa de voz dulce, que se bañaba en leche de burra, y a Antonio como un playboy que montaba cócteles en la víspera de las batallas? Sabemos que a César lo mató Bruto, y a Enrique de Trastámara, Pedro el Cruel, y eso que entonces no había cámaras ocultas ni comisiones de investigación; y no sabemos quién o por qué mataron a Kennedy, rodeado de cámaras, en el país donde la libertad de prensa es la viga maestra de la democracia; en el siglo de conspiraciones, servicios secretos y chicas del tambor, la Comisión Warren fue un artificio de Estado.

En España aún se oscurecen más las tragedias y las conspiraciones, porque la política es una continuación de la teología y la Historía es una faramalla; es decir, una política encaminada a engañar. El juicio de nuestra vida que comienza hoy está escrito en 100.000 folios; nadie los ha leído ni los leerá nunca, porque seria como hojear 500 novelas en una semana. Sí que han leído los reportajes de investigación de EL MUNDO. Si sabemos algo más de las mentiras oficiales ha sido gracias a este periódico, que ya no sufre aquel acorralamiento de los años 90, porque se ha batido y ha salido vivo de su viaje a la oscuridad de los servicios secretos y de los confites.

Ante la inexpresividad de los ensotanados, no todo el proceso se resumirá en el bizantinismo de dinitrotolueno o Goma 2 ECO, galgos autrigones o podencos islámicos; tenemos que ir al fondo y que no llamen paranoia ni teoría de la conspiración al afán por descubrir los recovecos de una tragedia que ha estado sometida a tergiversaciones y trampas políticas. Hay que penetrar en la duda y en la oscuridad. Si la nariz de Cleopatra hubiese sido de otra forma, la historia hubiera cambiado, pero nosotros ya no creemos en el destino fatal que se expresa en el final de Antonio y Cleopatra: el luminoso día ha terminado y estamos destinados a la oscuridad.

RAÚL DEL POZO. El Mundo.

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